CONSENSOS
SEDYT
¿CÓMO Y CUÁNDO INICIAR DIÁLISIS?
Sánchez-Casajús
A, Gabás J, Álvarez-Lipe R, Barceló P, Genovés
A, Izaguirre A, Maduell F, Martinez-Cercós R, Morey A, Traver JA
La Insuficiencia renal crónica (IRC) en España tiene una
incidencia y prevalencia que va progresivamente en aumento, sin que podamos
conocer si ingresan todos lo pacientes que lo precisan y qué prevalencia
tendríamos en caso de haber indicado la diálisis con una
función renal mayor u otra situación clínica. Por
dichos motivos, la pregunta de cómo y cuándo iniciar Diálisis
debería contestarse como en el momento más tardío
siempre que el paciente esté asintomático, no presente ninguna
patología subclínica y no exista riesgo sobreañadido
para posterior patología vascular. Para conseguir esto, creemos
fundamental una buena y precoz coordinación con los Servicios de
Atención Primaria (las guías europeas (1) aconsejan que
los pacientes se remitan al nefrólogo con filtrado glomerular (GFR)
por debajo de 60 ml/min y obligado por debajo de 30 ml/min) y dejar constancia
de que el motivo principal para indicar diálisis es conseguir una
buena calidad de vida para nuestros pacientes reduciendo su morbi-mortalidad
(Guía 1)
GUÍA Nº 1
PRINCIPIOS
BUENA COORDINACIÓN CON ATENCIÓN PRIMARIA PARA LA
REMISIÓN PRECOZ DE LOS PACIENTES A CONSULTA
LA DIÁLISIS SE INDICA PARA CONSEGUIR UNA BUENA CALIDAD DE
VIDA
Tradicionalmente, la decisión de iniciar diálisis se basaba
en optimizar el tratamiento y retrasar la entrada en diálisis hasta
que los pacientes presentaban una clara sintomatología o creatininas
séricas elevadas. En los últimos años en la mayoría
de grupos de nefrología, los pacientes iniciaban diálisis
con Creatinina (Cr) por encima de 8.5 mg/dL. Sin embargo, parecía
lógico que, si una vez incluido el paciente en diálisis
tenemos como objetivo alcanzar unos aclaramientos mínimos, cuando
todavía están en pre-diálisis no deberíamos
tenerlos por debajo de dichos aclaramientos. Igualmente se conoce la alta
morbi-mortalidad que puede llevar consigo un deterioro del estado general
en pre-diálisis(2), por lo que entendemos debe ser un objetivo,
en esta situación, la corrección de la anemia e incluso
impedir que se produzca, prevenir la enfermedad ósea, evitar complicaciones
cardio-vasculares, mantener una buena nutrición y preparar el acceso
vascular o inserción de catéter peritoneal en el paciente
para su inclusión en diálisis
(Guía 2).
GUÍA Nº 2
OBJETIVOS PRE-DIÁLISIS
CORRECCIÓN ANEMIA
PREVENIR ENFERMEDAD ÓSEA
EVITAR COMPLICACIONES CARDIO-VASCULARES
MANTENIMIENTO DE UNA BUENA NUTRICIÓN
PREPARAR ACCESO A DIÁLISIS
En pacientes en IRC la medida de la función renal es de una importancia
crucial, no tanto para determinar el momento de iniciar la diálisis,
sino en orden a pronosticar la eficacia de los diferentes tratamientos,
ya que, iniciar la diálisis antes de que aparezca la sintomatología
urémica, mejora la supervivencia y reduce la morbilidad (3). Parece
lógico pensar que, antes de decidir en qué parámetros
debemos basarnos para incluir a un paciente en diálisis, hagamos
una reflexión sobre los diversos cálculos más utilizados
que existen actualmente para medir el grado de filtrado glomerular.
Los aclaramientos que nos van a definir una función renal más
rigurosa son los que utilizan la Inulina, isótopos radiactivos
(iothalamato), contrastes radiológicos (iohexol) (4)o la Cistatina-C
(5,6).
Sin embargo, hasta ahora y por motivos prácticos, el más
utilizado es el aclaramiento de creatinina (Ccr) e incluso la simple creatinina
sérica, a pesar de conocerse desde hace tiempo los falsos resultados
que pueden presentarse. En pacientes con IRC severa hay que tener en cuenta
diversos hechos como que una parte importante de su producción
se elimina extrarrenalmente (2ml/min), que está relacionada con
la masa muscular y con el estado nutricional (cuando el Ccr disminuye
a 25-50 ml/min los pacientes, voluntariamente, tienden a disminuir su
ingesta proteica reduciéndose la masa muscular (7) por lo que,
a mayor insuficiencia renal más desnutrición y menor objetividad
de la Cr plasmática); en el laboratorio puede estar alterada por
los cromógenos (entre un 5-20% por encima del valor real) y, finalmente,
la utilización de fármacos que, ya sea por inhibición
de la secreción tubular (trimetoprim, cimetidina) o interfiriendo
con el ácido pícrico (ciertas cefalosporinas) producen una
elevación de la creatinina. Así mismo, el cálculo
del aclaramiento de creatinina conlleva otros inconvenientes como son,
la recogida de orina, que no siempre se realiza correctamente y la variación
en la secreción tubular que puede sobre o subestimar el filtrado,
por lo que tampoco parece que este parámetro sirva para determinar
el nivel exacto de función renal en pre-diálisis (8).
Para compensar la imprecisión del CCr para medir el GFR se ha aconsejado
utilizar ecuaciones obtenidas de la creatinina plasmática (9) que
incluyen peso, altura, sexo, talla, raza, etc... junto con diversos factores
de corrección. Sin embargo, se basan en la idea de que la excreción
de Cr es constante e igual a su producción. La más usada
es la de Cockroft, que fue diseñada para calcularla en personas
sin nefropatía y que, según varios autores, muestra una
dispersión de los resultados, por lo que es poco fiable debido,
quizás, a las características de edad y comorbilidad de
los pacientes actuales (5,9,10). Probablemente, la más utilizada
es la que lo ajusta según superficie corporal (CCr en ml/min/1.73
m2)
Del estudio de la Modificación de la Dieta en el Estudio
de Nefropatías se han diseñado diversas ecuaciones.
La fórmula mas práctica es la MDRD 7 que no precisa eliminación
urinaria e incluye factores como la albúmina, creatinina y urea,
habiendo sido validada en pacientes en pre-diálisis (9). Con vistas
a compensar la sobreestimación del CCr debido a su secreción
tubular se han propuesto dos soluciones: calcular el aclaramiento como
media aritmética del valor de los aclaramientos de urea y creatinina
(7,11) o calcular el aclaramiento después de reducir la secreción
tubular con cimetidina. (12,13) En 1995 Tattersall propuso el uso de la
fórmula Kt/V, basada en el modelo cinético de la urea, como
parámetro que nos permitiera conocer la eficacia de la diálisis
o el mejor momento para su inicio (14). Es fácil determinarlo,
para lo cual hay que conocer la eliminación diaria de urea para
calcular su aclaramiento (K), el volumen de su distribución (V)
de acuerdo a las fórmulas de Walton y aplicar el tiempo en minutos
que, en caso de pre-diálisis se refiere al semanal. En dicho estudio
se observó una mejor correlación con la hospitalización
o mortalidad que con los parámetros clásicos, aunque únicamente
se correlacionaba con el nPNA (proteína catabólica normalizada)
como parámetro nutricional. En nuestra opinión, por haberse
demostrado correlación entre sus resultados en pacientes con insuficiencia
renal crónica avanzada, aconsejamos la media aritmética
del aclaramiento de urea y creatinina, el MDRD-7 o como más práctico
el aclaramiento de la creatinina corregido por la superficie corporal,
(Guía 3).
GUÍA Nº 3
PARÁMETROS (Evidencia B)
R-Kt/V: Cl Urea * 10.080 min/sem/Agua Corp
CCr/C urea: ClCr + Cl urea/2 (ml/min/1,73 m2)
ACLARAMIENTO CORREGIDO POR SUPERFICIE CORPORAL: (ml/min/1,73 m2)
MDRD-7: (ml/min/1,73 m2): -170* Cr-0,999 * EDAD-0,176 * BUN-0,170
* ALBÚMINA0,318 * 0,762 si ?*1,180 si raza negra
Las normas DOQI aconsejan iniciar la diálisis con un Kt/V semanal
menor de 2.0, lo que nosotros recomendamos igualmente como criterios de
inclusión en pacientes asintomáticos. Dicho Kt/V se corresponde
con un aclaramiento de urea de 7 ml/min o un Ccr entre 9-14 ml/min/1.73
m2 o a una media aritmética del aclaramiento de urea y creatinina
de 10.5 ml/min/1.73 m2(15) (Guía
4).
GUÍA Nº 4
CRITERIOS DE INCLUSIÓN EN DIÁLISIS DE PACIENTES ASINTOMÁTICOS
(Evidencia C)
Kt/V SEMANAL DE UREA < 2
C urea < 7 ml/min/1,73 m2
CCr < 14 ml/min/1,73 m2
C urea/CCr < 10 ml/m/1,73 m2
Sin embargo, no debemos olvidar que este parámetro también
tiene errores puesto que depende de la recogida de orina y del cálculo
de volumen de distribución ,que es mayor en mujeres y en casos
con con bajo peso por desnutrición (16)
La utilización de este parámetro se desarrolló en
analogía al tratamiento con CAPD donde se observó una asociación
entre aumento de mortalidad y Kt/V menor de 2.0 (17). Bajo esta suposición
de que el riesgo de mortalidad de pacientes en pre-diálisis con
un Kt/V por debajo de 2.0 es similar a un tratamiento inadecuado en diálisis
peritoneal, sería lógico admitir que en estos pacientes
la eliminación de toxinas debe incrementarse mediante la diálisis
(18) Son varias las publicaciones que refieren distintos grados de relación
entre los parámetros señalados. En su estudio, Kuhlman (4)
no halla relación entre Kt/V y CCr según la fórmula
de Cockroft, si bien, encontró una débil pero significativa
correlación entre CCr corregido por superficie corporal y MDRD6
(9). Con CCr/Curea <10.5, el Kt/V es un parámetro de buena especificidad
pero insuficiente sensibilidad, mientras que MDRD provee mejor sensibilidad
a expensas de más baja especificidad. Debido a su sensibilidad
extremadamente baja, el Cockroft no parece ser el más apreciado
para decidir el inicio de diálisis al menos con un umbral de aclaramiento
de 10.5 ml/min/1.73 m2.
En insuficiencia renal avanzada, donde una creatinina sérica más
baja puede reflejar una pérdida de masa muscular más que
una mejoría de función renal, un Kt/V estable e incluso
incrementado puede reflejar una disminución de UDV (volumen de
distribución de la urea) disimulando un fallo en el aclaramiento
de urea.
Se ha señalado que, de acuerdo a las normas DOQI, la decisión
de iniciar diálisis puede basarse en el Kt/V junto con una evaluación
nutricional y estatus clínico del paciente. El inicio puede postponerse
con Kt/V por debajo de 2.0 por semana en pacientes con peso estable, nPNA
> 0.8 y sin signos clínicos de uremia. Sin embargo, la relación
entre Kt/V y nPNA y status nutricional al comienzo de diálisis
puede no ser la misma en diferentes países y poblaciones y por
ello se ha sugerido que el inicio por juicio clínico combinado
con criterios basados en el estado nutricional (nPNA) puede ser más
valorable que una decisión basada solamente en la medida del Kt/V
(19).
Bajo ciertas condiciones puede aconsejarse iniciar algún tipo de
diálisis cuando el Kt/V es menor de 2.0 y que podrían corresponder
a un peso libre de edema estable o incrementado, una masa magra mayor
de 63% indicativo de una nutrición adecuada y una albúmina
sérica normal. (15)
Pero en el momento de decidir la inclusión en diálisis de
los pacientes, no podemos obviar su situación clínica, por
lo que consideramos que cuando se observe algún tipo de sintomatología
como insuficiencia cardiaca, hipervolemia sin respuesta a diuréticos,
hipertensión arterial resistente o acelerada, acidosis y/o hiperpotasemia
no controlables, deterioro del estado nutricional, encefalopatía/neuropatía
o sintomatología urémica, debemos indicar su inclusión
en diálisis (Guía 5)
independientemente de los parámetros anteriormente citados.
GUÍA Nº 5
CRITERIOS DE INCLUSIÓN EN DIÁLISIS DE PACIENTES SINTOMÁTICOS
(OPINIÓN)
INSUFICIENCIA CARDIACA
HIPERVOLEMIA SIN RESPUESTA A DIURÉTICO
HTA RESISTENTE / ACELERADA
ACIDOSIS Y/O HIPERPOTASEMIA NO CONTROLABLES
DETERIORO ESTADO NUTRICIONAL
ENCEFALOPATÍA / NEUROPATÍA
SÍNTOMAS URÉMICOS
Cuando el GFR disminuye a 25-50 ml/min los pacientes tienden a reducir
su ingesta proteica conduciendo, a medida que disminuye la función
renal, a un deterioro del peso, masa grasa, albúmina y transferrina(20,21).
El rápido inicio de diálisis quizás pueda prevenir
o incluso revertir este deterioro nutricional (22,23).
Está ganando adeptos la relación entre ingesta de proteínas
y función renal (24). Las fórmulas que mejor indican el
GFR incluyen parámetros nutricionales como la albúmina sérica
y la eliminación urinaria de urea (9). Los niveles de albúmina
pueden disminuir débilmente con pobre ingesta proteica o energética
así como pueden estar aumentados en el caso contrario y estar influenciadas
por factores no-nutricionales, tales como inflamación, stress,
hidratación, pérdida de albúmina por peritoneo u
orina y acidosis, por lo que, la hipoalbuminemia, no indica necesariamente
un cuadro de desnutrición (25,26). La malnutrición es común
en los pacientes con IRC y la hipoalbuminemia es un predictor claro de
la futura mortalidad cuando está presente tanto al inicio de la
diálisis así como durante su curso si bien, en estudios
ramdomizados, no se ha probado que una actuación sobre ella se
siga de una mejoría del riesgo de mortalidad (27-30).
En este contexto, el nPNA (proporción de proteína catabólica
normalizada) se ha presentado como un marcador útil y reproducible.
Las recomendaciones de DOQI son comenzar la diálisis cuando el
nPNA es menor de 0.8 g/Kg/día, cifra a la que se llegó en
relación a estudios en pacientes en CAPD en los que se observó
que un Kt/V de 2.0 se correspondía con un nPNA de 0.8 (31). La
recomendación para usar un criterio de nPNA como parámetro
de inicio de diálisis no implica que se abandone la visión
del estado nutricional, por el contrario, la presencia de síntomas
tales como la anorexia, pérdida de peso, náuseas, vómitos,
disminución de la ingesta calórica/proteica, disminución
de la masa corporal, disminución de la albúmina o del estado
nutricional son factores que influyen en la necesidad de diálisis.
No hay evidencia de que iniciando antes la diálisis se mejore el
estatus nutricional (32,33), por lo que es necesario una dieta baja en
proteínas y alta en energía para mantener un buen estado
de nutrición, limitando la generación de metabolitos nitrogenados
potencialmente tóxicos con el consiguiente desarrollo de síntomas
urémicos y presencia de otras complicaciones metabólicas.
Para conocer el estado nutricional de nuestros enfermos, aconsejamos el
estudio, cada 1-3 meses de, al menos, la albúmina sérica,
pre-albúmina, tranferrina y colesterol. Controlar el peso libre
de edemas. Medir la masa muscular mediante el pliegue y la circunferencia
del brazo y el cálculo del nPNA (equivalente proteico de presencia
de nitrógeno total, normalizado según peso del paciente)
(Guía 6).
GUÍA Nº 6
PARÁMETROS NUTRICIÓN (CADA 1-3 MESES)
ANALIZAR: ALBÚMINA/PREALBÚMINA, TRANSFERRINA, COLESTEROL
PESO LIBRE DE EDEMAS
MEDIR MASA MUSCULAR: PLIEGUE, CIRCUNFERENCIA, IMC
nPNA: Equivalente proteico de presencia de nitrógeno total
(normalizado) en g/Kg/día:
(6.49 * UUN g/día + 0.294 g/L/día) V urea (L) (Watson)/
0.58 (L/Kg)
Es bien conocido que la mortalidad y morbilidad se incrementan cuando
se inicia la diálisis con malnutrición, que en clínica
se manifiestan como más de un 6% de reducción involuntaria
del peso libre de edema, menos del 90% del peso estándar en menos
de 6 meses o una sérica menor de 3,5 g/dl o su reducción
mayor o igual a 0.3 g/dl o menor de en ausencia de infección/inflamación
(Guía 7).
GUÍA Nº 7
MALNUTRICIÓN (OPINIÓN)
PÉRDIDA INVOLUNTARIA > 6% PESO EN 6 MESES
PESO ESTANDAR < 90%
nPNA < 0,8 g/kg/día, resistente a tratamiento dietético
ALBÚMINA:
PÉRDIDA DE 0.3 g/dl EN MENOS DE 3 MESES
MENOR DE 3,5 g/dl
DEPENDE: INFLAMACIÓN, STRESS, HIDRATACIÓN, PROTEINURIA,
INGESTA
Aunque la principal hipótesis de la Modification of Diet in Renal
Disease Study no se probó (34), diversos análisis indican
que las dietas bajas en proteínas retardan la progresión
de la insuficiencia renal o la entrada a diálisis (35). Es posible
que con GFR mayores de 50 ml/min una dieta planificada, junto con una
ingesta energética de 35 kcal/Kg/d. retarde dicha progresión,
por lo que aconsejamos que en estos pacientes se indique una dieta hiposódica,
pobre en potasio, ingesta proteica mayor de 0,8 gr/K/día (para
los que no la aceptan o no llevan una adecuada ingesta energética,
puede valorarse los 0.75 g/Kg/d), 30 kcal en menores de 60 años
o entre 30-35 kcal en mayores de 60 años (Guía
8)
GUÍA Nº 8
DIETA (EVIDENCIA Y OPINIÓN)
DIETA SIN SAL
POBRE EN POTASIO
OBJETIVO:
PROTEINAS: > 0,8 g/Kg
30 kcal/kg/día < 60 años
35-30 kcal/kg/día: > 60 años
Una vez que se ha decidido el inicio de diálisis, cuando se elija
la diálisis peritoneal se aconseja la inserción del catéter
10-15 días antes de su utilización y, en caso de tener que
adelantar el inicio, se utilizará bajo volumen con el paciente
en posición supina. Se indicará una diálisis implemental
hasta alcanzar un Kt/V residual + diálisis) igual o mayor de 2.0
o un aclaramiento de 60 litros/día (Guía
9).
GUÍA Nº 9
INICIO D.P. (EVIDENCIA C)
INSERCIÓN CATÉTER: 10-15 DÍAS ANTES DEL INICIO
SI SE INICIA ANTES:
BAJO VOLUMEN
POSICIÓN SUPINA
DIÁLISIS INCREMENTAL HASTA ALCANZAR:
Krp t/V > 2
C Cr > 60 L/Semana/1,73 m2
Cuando se elija la hemodiálisis se aconseja comenzar desde el principio
con tres sesiones semanales, ajustándolo por medio de horas/semana,
superficie de membrana y flujo de sangre, para alcanzar un Kt/V mínimo
de 1,2 por sesión (Guía
10)
GUÍA Nº 10
INICIO H.D. (EVIDENCIA C)
TRES SESIONES SEMANALES
AJUSTAR HORAS, SUPERFICIE DE LA MEMBRANA Y FLUJO DE SANGRE
PARA CONSEGUIR UN KT/Ve (mínimo) > 1,2 / SESIÓN
La práctica de la hemodiálisis requiere disponer de un acceso
en buenas condiciones ya que su buen funcionamiento implica una mayor
eficacia de la diálisis y una mayor calidad de vida de los pacientes.
De las diferentes posibilidades de acceso, la fístula nativa (FAVI)
es la de primera elección dado que entraña una mayor supervivencia
y menor número de complicaciones (36). Los catéteres son
mucho menos utilizados en Europa que en EEUU según el estudio DOPPS
y especialmente en España (37). Sin embargo, siguen siendo muchos
los pacientes que inician su diálisis con catéter, unas
veces porque no ha habido tiempo de maduración suficiente, otras
por remisión tardía a un servicio de nefrología o
por fracaso del primer acceso y todo ello a pesar de la incidencia que
representa en la menor supervivencia de los pacientes, su mayor morbilidad,
complicaciones de futuros accesos vasculares y peor calidad de vida (36).
En cuanto a los accesos vasculares en pacientes diabéticos ha habido
controversia, habiéndose aconsejado la utilización de fístula
antecubital (38), catéter central (39) o incluso injertos (40).
En un estudio de Dhinja (41) y más reciente de Konner et al (42),
así como las normas DOQI recomiendan FAVI por presentar una mayor
supervivencia.
Por estos motivos, en el paciente en pre-diálisis que ha elegido
hemodiálisis como técnica futura, debe realizarse su acceso
en etapas no tardías y proteger su red venosa evitando realizar
punturas en antebrazo y la colocación de vías en el brazo
a utilizar (Guía 11).
GUÍA Nº 11
PROTECCIÓN RED VENOSA
NO REALIZAR VENIPUNTURAS EN ANTEBRAZO.
USAR EL DORSO DE LA MANO Y EL CODO
NO COLOCACIÓN DE VÍAS
Aconsejamos la realización del primer acceso antes de que su aclaramiento
de creatinina sea inferior a 20 ml/min para conseguir un periodo mínimo
de 1-2 meses sin utilizar la FAVI y un mes en caso de injerto (Guía
12).
GUÍA Nº 12
ACCESO VASCULAR: ¿CUÁNDO? (EVIDENCIA C)
ANTES DE LLEGAR A CCr < 20 ml/min
FAVI: 1-2 MESES ANTES DE UTILIZAR
INJERTO: 1 MES ANTES
CATÉTERES: AL INICIO
La primera opción a realizar es la práctica de una FAVI,
seleccionando, por este orden, en la tabaquera anatómica, en la
radial o en la braquial antecubital. Como segunda opción se aconseja
la prótesis y finalmente el catéter tunelizado. No aconsejamos
la utilización de catéteres temporales en pacientes con
insuficiencia renal crónica debido a las complicaciones (trombosis,
estenosis) que se producen (Guía
13).
GUÍA Nº 13
ACCESOS VASCULARES
1ª OPCIÓN: FAVI
2ª OPCIÓN: INJERTO
3ª OPCIÓN: CATÉTER TUNELIZADO
NO PONER CATÉTER TEMPORAL (OPINIÓN)
LUGAR:
TABAQUERA ANATÓMICA
RADIAL
BRAQUIAL ANTECUBITAL
PRÓTESIS
Una vez realizado el acceso vascular, el nefrólogo deberá
seguir un control de los signos que orienten hacia un buen funcionamiento
o la presencia de complicaciones o el escaso desarrollo (Guía
14).
GUÍA Nº 14
ACCESOS VASCULARES. CONTROL (EVIDENCIA C)
BUEN FUNCIONAMIENTO:
THRILL ,SOPLO, DESARROLLO VENOSO,
MAL FUNCIONAMIENTO:
EDEMA, CIRCULACIÓN COLATERAL, DIFERENCIA DE TAMAÑO
DE LOS BRAZOS, ESCASO DESARROLLO EN 15 DÍAS
No hay que realizar venipunturas en el antebrazo de la FAVI, aconsejar
ejercicios del brazo y, en casos puntuales en que se precise la utilización
de vías centrales, utilizar solamente la yugular interna (Guía
15)
GUÍA Nº 15
PROTECCIÓN FAVI
NO REALIZAR VENIPUNTURAS EN ANTEBRAZO DE LA FAVI
EJERCICIOS DE BRAZO
CATETERISMO CENTRAL EN VENA YUGULAR
La presencia de edema, desarrollo de colaterales o diferencia de tamaño
de brazos pueden indicar un inadecuado drenaje u obstrucción central
(43). Cuando la exploración del miembro elegido no presenta problemas,
no es aconsejable la realización de ninguna prueba complementaria,
indicando Doppler de miembros superiores ante alteraciones de la rama
arterial o Eco-doppler ante patología venosa o antecedentes de
catéteres previos, quedando la angiografía solamente para
casos puntuales (44-46) (Guía
16)
GUÍA Nº 16
ACCESO VASCULAR
EXPLORACION FÍSICA NORMAL NO PRECISA EXPLORACIÓN
COMPLEMENTARIA
EXPLORACIÓN ARTERIAL ANÓMALA:
DOPPLER MIEMBROS SUPERIORES
EXPLORACIÓN VENOSA ANÓMALA O ANTECEDENTE DE CATÉTER:
ECO-DOPPLER:
ANGIOGRAFÍA EN CASOS PUNTUALES
En conclusión, los pacientes con insuficiencia renal crónica
deben ser vistos en la consulta pre-diálisis de nefrología
en estadios no avanzados para poder controlar posibles complicaciones,
realizar un correcto tratamiento de la anemia desde el inicio, control
del metabolismo calcio-fósforo para evitar la aparición
posterior de trastornos ósteo-articulares, indicar una valoración
cardiológica y adecuar el estado nutricional de los pacientes al
mismo tiempo que se estudia su serología vírica o se administra
la vacunación correspondiente.
GUÍA Nº 17
REQUISITOS INICIO
CONTROL DESCOMPENSACIONES
INFORMACIÓN DIVERSAS TÉCNICAS
CONSENTIMIENTO INFORMADO
TRATAMIENTO ANEMIA
CONTROL METABOLISMO CA-P
ESTUDIO CARDIOLÓGICO
ADECUAR NUTRICIÓN
CONOCIMIENTO SEROLOGÍA, VACUNAS
ACCESO VASCULAR / CATÉTER DP
Finalmente, el nefrólogo debe suministrar una correcta y completa
información de las diversas técnicas posibles para que los
pacientes puedan elegir la que más les conviene y firmen el correspondiente
consentimiento informado para que, tras la realización del necesario
acceso vascular o inserción del catéter intraperitoneal,
puedan iniciar la diálisis en las mejores condiciones clínicas
para conseguir una mayor supervivencia, evitar complicaciones y alcanzar
una mejor calidad de vida (Guía
17)
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